1 Kg.
de berenjenas pequeñas (para que no tenga mucha semilla)
5 cdas. de sal
1/3 de taza de ajo finamente picado
1/2 taza de perejil liso finamente picado (debe picarse sin machacar
con golpes de cuchillo para que no se deteriore la preparación)
1 y 1/2 tazas de aceite de oliva
PREPARACION:
Aunque a no todo el mundo le agrada la textura, a mi me gusta dejarle
la concha a la berenjena para esta preparación.
Filetear
la berenjena a lo largo en lonjas muy finas, para ello es ideal el uso
de una “mandolina” o una rebanadora.
Cortar
luego las lonjas en tiras finas (juliana) y esparcirlas en una mesa.
Espolvorear la berenjena con toda la sal.
En
este momento de la preparación parece muchísima berenjena,
pero una vez deshidratada resultará “poca”.
Colocar la berenjena salada en un colador de pasta (que ha de estar
sobre una bandeja), sobre la berenjena un plato y sobre el plato un
peso (puede ser una olla llena de agua, por ejemplo). Casi inmediatamente
la berenjena comenzará a botar su agua. De vez en cuando revolver
la berenjena y repetir la operación. Al cabo de un par de horas,
terminar de exprimirla con las manos y extenderla bien esparcida sobre
una bandeja.
La manera tradicional para hacer esta conserva, es colocar la bandeja
al sol hasta que se seque la berenjena. ¡Aunque no quede tan sabroso!,
está la opción de colocar la bandeja en un horno a fuego
muy bajo por aproximadamente una hora, cuidando de remover cada 15 minutos
la berenjena porque tiende a pegarse en la bandeja.
Una vez que la berenjena esté fría, mezclarla con el ajo
y el perejil. Colocar la mezcla en un envase y cubrirla con el aceite
de oliva.
Comer
al día siguiente.